Febrero 2020

 

Movimiento Libre

 

Gabriela Etchart

 

¿Porque es importante que el bebé pueda practicar movimiento libre?

¿A qué nos referimos con el concepto de movimiento libre?
 
Pensemos cuando el bebé está en la panza y sentimos sus primeras pataditas, son éstas las primeras interacciones que tenemos con el bebé, son sus primeros movimientos los que nos confirman su presencia. 


Una vez que el bebé nace, comenzará a moverse para conocer su cuerpo (se llevara la mano a la boca, los pies, etc.), luego conocerá el cuerpo de su mamá o el de su referente significativo, más adelante el interés estará centrado en descubrir nuevas posibilidades de moverse, es decir irá conquistando nuevas posturas, más adelante optará por conocer diferentes objetos y más tarde el entorno.
La clave está en el cómo ese bebé llega a experimentar el mundo que le rodea. 
Emmi Pikler, Médica Pediatra nacida en Viena en 1902, fue quien impartió una pedagogía basada en la atención individual y en la autonomía de los bebés, estudio sobre el desarrollo postural autónomo, considerando al bebé desde su nacimiento como un ser con gran potencial. En el año 1946 fue la encargada de la dirección del Instituto metodológico de Educación y Cuidados de la primera infancia (hoy llamado Instituto Loczy) en Budapest.


Para ella lo principal era proveer un ambiente seguro donde el bebé pueda desarrollarse plenamente en su actividad autónoma, es decir, brindarle la posibilidad a ese bebé de que vaya conquistando las diferentes posturas (de acostado boca arriba hacia boca abajo, arrastre, gateo, etc.) sin la ayuda del adulto. 


Pikler (1979) refiere que: “La confianza que puede tener el niño en sus propias capacidades, en su propia eficacia, debilitadas o reforzadas por la experiencia del día a día, día tras día, tiene una importante repercusión sobre su manera de actuar, sobre los objetivos que se propondrá. Es decir, influirán en toda la estructura de su personalidad futura. (Herrán (Ed.), 2018:60-61)


Tal como señala Pikler el vínculo entre el cuidador y el bebé es parte fundamental del desarrollo de este último, la manera en que el cuidador se relacione, será clave en la conformación de la personalidad de ese pequeño ser en construcción.
¨El educador debe manifestar paciencia, consideración y dulzura en sus relaciones con el niño y evitar manipularle, meterle prisa e intervenir intempestivamente en la aparición y en el desarrollo de sus funciones (Pikler,1969:13)


Otro autor referente para comprender aún más la importancia del movimiento en esta etapa es Jean Piaget, el autor menciona al movimiento como base para el desarrollo de la inteligencia. Nombra a  la etapa de 0 a 2 años como “la etapa de la inteligencia sensoriomotora”; es decir el aprendizaje es adquirido a través de los sentidos y de las habilidades motoras, es por medio de la experiencia y del ensayo-error que el bebé irá conociendo el mundo. 


Es entonces importante pensar en ese bebé y sus necesidades, necesidades de cuidado y a la vez necesidades de movimiento.  


Pikler (1979) expresa que: “En general, son los adultos quienes deciden qué debe saber el bebé en determinado momento, qué debe hacer y cómo, y se le enseña, se le hace hacer, (...). !Semejante educación convierte al bebé en una persona absolutamente dependiente, sumisa al adulto! Comúnmente esto se considera una disposición natural y no una consecuencia.” (Herrán (Ed.), 2018:59-60), en cambio desde esta mirada el bebé se piensa como un ser capaz y con un gran potencial. 


A modo de conclusión, la Doctora Emmi Pikler resalta en sus estudios, a través del trabajo científico realizado en su instituto que, colocarlo en posturas que no llega por sí solo “es una práctica que no sólo no favorece el desarrollo infantil sino que resulta perjudicial”. (Pikler, 1969:15) en cambio las observaciones realizadas sobre el proceso del desarrollo motor en bebés basado en su propia iniciativa y en su experimentación activa, da como resultados una variedad de beneficios, como por ejemplo:
-Asimilan sin crispación los nuevos movimientos.
-Tienen buenas condiciones de equilibrio muscular.
-Se desplazan y mueven con soltura.
-Son prudentes.
-Saben caer cuando aún no dominan cierta postura.
-Aprenden a reaccionar con destreza en incidentes inesperados.
-Suben y bajan escalones antes de caminar
-A los 15 y 18 meses se caracterizan por ser grandes trepadores 
-Se muestran más seguros, confiados en el espacio.
-Son bebés menos demandantes del adulto, ya que juegan y exploran con cierta autonomía.
-Su personalidad se va conformando en base a estas estructuras.

 

Carretero, M. (1997). Introducción a la psicología cognitiva. Buenos Aires: AIQUE. Herrán, E. (2018). Claves de Educación Pikler-Lóczy: Compilación de 20 artículos escritos por sus creadoras. Budapest: REALPRESS
Pikler, E. (1969). Moverse en Libertad: desarrollo de la motricidad global. Madrid: NARCEA.